viernes, 22 de junio de 2007

Inteligencia

Los números cuentan, al menos para sacar conclusiones no intuitivas sobre un tema muy discutido: la relación entre la inteligencia y el rango de un hermano en la familia. Ahora, un estudio noruego realizado sobre nada menos que 240.000 jóvenes varones de 18 y 19 años, a los que se les realizó la prueba habitual del cociente intelectual (CI) cuando se presentaron a filas en los años ochenta y noventa, ha encontrado que los hermanos mayores obtuvieron un resultado ligeramente mejor, como media, que los que les siguen en edad. La diferencia en la puntuación fue de 2,3 puntos (entre 103 y 100,7).

El estudio es de diseño elegante, según los expertos, y tiene en cuenta también la situación familiar y otros factores. Una conclusión importante es que esta diferencia en el CI se manifiesta incluso aunque el hermano mayor no lo sea biológicamente, por haber perdido por fallecimiento a uno o varios hermanos nacidos con anterioridad a él, siempre que se haya criado como hermano mayor. Es decir, la ventaja en inteligencia se refiere al rango social en la familia y no al orden biológico, lo que excluye prácticamente que el origen sea genético o esté en las condiciones prenatales en que se desarrollaron los hermanos.

El estudio se publica hoy en la revista Science y sus autores, Petter Kristensen y Tor Bjerkedal, presentan los resultados como una confirmación de que la diferencia entre hermanos mayores y segundos se debe a la interacción social de cada uno de ellos con su entorno familiar y entre ellos. La hipótesis, que recuerda el especialista Frank J. Sulloway en la misma revista, es que el hermano mayor, al actuar como tutor de su hermano pequeño, desarrolla mejor las habilidades cognitivas que luego son puntuadas en las pruebas.

Esta hipótesis explica además por qué, en muchos estudios realizados anteriores, los hijos únicos puntúan habitualmente peor que los hermanos mayores, ya que no tienen a quién tutelar. También explicaría un hecho curioso, que cuando las pruebas de inteligencia a los hermanos se hacen antes de los 12 años, son los menores los que suelen puntuar mejor que los mayores. Según el modelo de confluencia, esto se debe a que, hasta esa edad, el hermano menor degrada el ambiente intelectual del mayor y es cuando el mayor empieza a enseñarle lo que sabe al menor cuando cambia la situación.

Sulloway reta a los investigadores a realizar estudios similares con grandes bancos de datos como el noruego, para poder dilucidar, además de si lo mismo se cumple en las mujeres, si el origen de las diferencias justifica alguna de las hipótesis manejadas hasta ahora o más bien se debe a una combinación de varias. Por ejemplo, el factor genético y el gestacional pueden desempeñar un papel en el caso de los gemelos, que suelen obtener peor puntuación que los hermanos mayores.


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